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Platos y tapas típicas de los bares de Sevilla

Los siguientes platos no faltan en ninguna carta de cualquier bar de Sevilla.

Hay muchos más, pero tal vez estos diez sean los más representativos:

 

Espinacas con garbanzos Típico plato de cuaresma (días previos a la Semana Santa). Espinacas rehogadas con un majaito (en el mortero, un ajo doradito en la sartén, sal gorda y pan mojado en el aceite de la sartén) y garbanzos hervidos. Eso si, sin olvidar su toquecito de laurel y cominito molido. ¡Pa chillarle!.

 

Chipirones a la plancha. Plato sencillo, pero no por ello falto de mérito; hay que saber darle el “punto exacto” de plancha y su toquecito de salsa ligerita, entre suavita y picantita. No se vaya de la ciudad sin probarlo.

 

Serranito. Bocadillo completito que resucita a un muerto. Se toma calentito, con su filete (pollo o cerdo, lo más habitual) a la plancha, su pimiento verde frito, su buena loncha de jamón serrano, sus rodajitas de tomate natural… y a disfrutarlo.

Los hay más “hambrones” que le añaden una tortillita francesa. Salsa al gusto (véase barbacoa, Ketchup…) aunque con el aceitillo del filete y el pimiento es suficiente, para qué  enmascaran su magnífico sabor natural.

 

Montaditos
Podríamos definirlos como “mini bocadillos”, aunque ese nombre no le haga justicia, porque montaditos se pueden encontrar  casi casi de todo. Hombre, todo lo que pueda ir (que haya salido de la cocina, se entiende, claro) entre pan y pan sin que se caiga ni chorree mucho….  Tiene permiso para ser montadito.

Se dividen en dos grandes grupos: los fríos (chacina, principalmente) y los calentitos (de todo lo que usted pueda imaginarse). Consejo: no se pierdan los montaditos de pringá (chorizo, tocino, morcilla y carne del cocido). Para pedirlos en muchos sitios, ármense de paciencia y pregunten al camarero de qué son, ya que muchos de ellos tienen nombre propio: “caballito”, “capote”…

 

Pescaito frito. Presentación propia del pescado del sur de España. Para que esté bueno, el secreto está básicamente en dos factores: que el pescado sea fresco (o muy bien descongelado, oiga) y que el aceite sea de calidad (un oliva virgen extra, por lo menos) y que esté a la temperatura ideal (no más de 190º).

No se vayan de la freiduría (en mi opinión mejor que en restaurante) sin probar las pavías de bacalao o merluza, los chocos fritos, o algo que se está poniendo de moda: los calamares del campo. Vale, podemos sentirnos “timados” cuando al morderlo comprobamos que de pescado… ná, y de calamares menos, pero están ¡deliciosos! Son rodajas finas de cebolla, pimiento rojo y verde enharinadas y fritas. No se arrepentirá si los pide.

 

Solomillo al whisky, al roquefort…
Filetito de solomillo de cerdo a la plancha, con salsa al whisky (más típico imposible) o al roquefort, para los más “queseros”. El camarero no pestañeará si lo pides abreviado: "Solomillo roque". Cada vez se ve más la versión más hispánica: Solomillo cabrales.

 

Cola de toro Guiso contundente (cola de toro, cebolla, ajo, chorrito de vino,  mucha paciencia, mucho cariño…y listo) pero exquisito. Puede enmarcarse en el grupo de las “calderetas”. Diría que es imprescindible pedir una gran provisión de buen pan para mojar en la salsa. No se arrepentirá, aunque sea el único plato que pida.

 

Gazpacho Definida como “sopa fría de tomate”. Aunque está tomando mucho auge el tomarlo en vaso, como un buen “chute de vitaminas”. Entre los que están a régimen (o eso dicen) tiene fama de engordar, ya que en su elaboración tradicional se incluye el pan (la “bestia negra” de todas las dietas). Pero tenemos una riquísima y sanísima opción: una zanahoria. Tomate rojo, pimiento, un poquito de pepino, un diente de ajo, sal, aceite y vinagre, pan remojado (o la zanahoria), agüita fresca, un toque de batidora…. Y a disfrutar.

Lo dicho: para los de régimen, en vaso; para los canijillos, en plato hondo, con sus piquitos troceados, sus patatitas fritas, jamoncito picado…. O cualquiera de sus ingredientes troceado. O lo que quiera, ya que es un plato que admite casi todo.

 

Revueltos variados.  Huevo, imprescindible.  Acompañado de gambas, espárragos trigueros, jamón, Patatas… o lo que usted pueda desear.

 

Caracoles Simpáticos moluscos gasterópodos que aquí se comen con palillo (no como los chinos, sino mondadientes) y sorbiendo (no le dé vergüenza, por esta tierra y con esa tapita delante está justificado).  Acompañado por su vasito de caldo (oscurito y sustancioso), para “rematar la faena”.

 

Bebidas
Cerveza Cruzcampo (la reina de los bares) aunque no le van a la zaga un buen Barbadillo, un Fragata (blancos), un tinto de verano (sea verano o no); un buen moscatel, una manzanilla o un finito de la provincia de Cádiz.