El barrio del Arenal es una de las zonas más antiguas y se delimita aproximadamente por la Catedral, la Torre del Oro y la Plaza de Toros.
Es un barrio de calles estrechas y casas blancas y es una de las mecas gastronómicas de la ciudad, con un elevado número de excelentes bares y restaurantes, muchos de ellos muy típicos y con sabor.
Es una zona excelente para salir de tapas.
RECORRIDO GASTRONÓMICO POR EL BARRIO DEL ARENAL
(ZONA CATEDRAL, PLAZA DE TOROS Y TORRE DEL ORO)
El entorno de la Catedral (hacia el río)
Si hemos subido a la Giralda, al bajar necesitaremos reponer fuerzas.
Para los más “impacientes” diremos que a los pies de dicho monumento varios restaurantes, tanto clásicos como más “modernos” les esperan “con las mesas puestas”.
En Placentines está el original “Texas Lone Star”, americano 100x100 donde puedes ver un partido de fútbol americano o escuchar la Mtv mientras devoras una buena hamburguesa, un perrito caliente y bebiendo de su gran variedad de cócteles y cervezas.
Si eso no nos convence, a pocos metros bajando hacia la Avenida de la Constitución encontramos el pub irlandés Flaherty, o cocina japonesa en el Hotel Eme, o tradicional en Las Escobas, que según dicen es la taberna más antigua de España, data de 1386. De amplia tradición literaria (Cervantes, Bécquer, Poetas del 27…) conserva la tradición de la cocina andaluza bien hecha.
Muy cerca está Casa Robles, uno de los mejores restaurantes de Sevilla.
El interior del barrio del Arenal y cerca de la Plaza de Toros
Si atravesamos la Avenida de la Constitución y bajamos por la calle García de Vinuesa, no tardaremos en querernos parar en cualquiera de sus tabernas, freidurías, bares… y haremos bien, porque en cualquiera de ellos encontraremos algo que nos agradará.
Una vez finalizada dicha calle, entramos de lleno en la zona taurina por excelencia.
A la derecha, el Mesón de Jabugo (pedid jamón, please, con ese nombre y tantas “patitas” colgadas del techo…. Alguno debe de estar rico, rico ¿no?) de frente, el bar Arenal, regentado por un antiguo alguacilillo de la Maestranza de Sevilla (casi ná). Y a su lado El Buzo, donde los aficionados taurinos disfrutan del ambiente en una tarde de toros. Y desembocando casi en el Paseo de Colón, Puerta Grande, restaurante donde las tertulias taurinas pueden durar hasta altas horas de la noche.
Si bajamos por la calle Arfe, encontraremos La Isla (no del tesoro, pero bien podría serlo) donde la cocina vasca y andaluza se dan la mano. Y cruzando el Postigo “La Moneda” para comer pescado. Y un poco más allá, Pulpo gallego.
¿Por dónde íbamos? Ah, si, volvamos hacia la plaza de toros. En Antonia Díaz (calle por la que entran y salen los toreros a no ser que corten 3 orejas y en ese caso salgan por la Puerta del Príncipe hacia el Paseo de Colón) tapearemos en Horacio, en la Bodega Antonio Romero o en el Mesón del Serranito. Cada uno con su estilo propio, cada cual que elija el suyo.
En la calle Adriano deberíamos pedirnos unas gambitas en la bodega San José, que de tan antigua que es, hay que bajar un escalón para acceder a ella. Y de sus vinos… no comment. Avanzando hacia el Paseo de Colón, y a la derecha, el Asador Salas (Almansa, 15) nos pone en la plancha… calidad.
Para los más “alternativos” recomendamos pasar por As-Sawïrah, algo “escondido” en la calle Galera, pero ideal para disfrutar la una buena comida al más puro estilo marroquí.