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En su Semana Santa, Sevilla se siente a si misma
templo de Dios, y sus calles, sus plazas, sus jardines se sueñan
y se hacen para el encuentro con lo sobrenatural.
Para el cofrade la Semana Santa es buscar a Dios y su Madre
por las calles de Sevilla, encontrarnos con ellos y contemplarlos.
Sevilla vive su pasión y muerte de Jesucristo, es la
unión de la tradición y patrimonio religiosos
de siglos, con el amor por la imaginaria y el folclore andaluz
.
La ciudad saca sus imágenes a la calle, sus altares,
en forma de pasos .que llevados mimosamente a hombros de los
cofrades recorren las calles de la ciudad camino del gran Templo
“la catedral” dominada por la esbelta torre de la
Giralda.
La semana santa se vive todo el año, pero más
intensamente desde el inicio de la cuaresma cuando se preparan
los pasos y salidas procesionales, es el Viernes de Dolores,
el comienzo de la semana de pasión con el traslado de
algunas emblemáticas imágenes a sus pasos y la
salida de las cofradías del extrarradio.
El domingo de ramos es uno de los tres días del año
en que los ángeles, bajan al suelo de Sevilla, una explosión
de alegría, por el comienzo de la semana de pasión,
la gente sale a primeras horas de la tarde a la calle, a ver
las primeras cofradías, el paso por el parque de Maria
Luisa de la demandad del Porvenir, cuando cae la noche el centro
de la ciudad se llena de hermandades que la recorren hasta altas
horas de la madrugada , destacando la maravillosas vírgenes
de la Amargura y Estrella.
El Lunes procesionan las cofradías de los barrios de
Tiro de Línea y del Tardon ,el explendido conjunto de
Santa Marta y el Museo donde hasta la Giralda nos parece mimbre
y plata meciéndose bajo el palio de la noche cuando la
Señora de las Aguas vuelve por Alemanes y el azahar estremecido
se entreabre al compás de la gracia Sevillana.
El Martes toda Sevilla parece como inflamada cuando la Candelaria
entre mil destellos de pureza, aparece meciendo su hermosura
en los Jardines de Murillo o cuando lo hace el Dulce Nombre
en San Lorenzo.
El miércoles buscar el Cristo de la Salud, de San Bernardo,
la magnifica hermandad de San Benito, los Panaderos, sintiendo
el dolor de Dios al paso del Stmo. Cristo de Burgos cundo se
procesiona con su lamento de madera cansada y rechinante, como
un quejido amoroso de sus andas, a cada paso de los costaleros.
El jueves el día grande de la semana de pasión
por la tarde disfrutar observando por las calles las magnificas
imágenes de la Quinta Angustia, la virgen del Valle y
por la noche el Señor de Pasión, la sublime perfección
de su cuerpo humillado bajo el peso del dolor. La noche se continua
con la Madruga de viernes “la noche eterna de Sevilla”
El silencio comienza a vibrar entre azahares.
El señor de Sevilla “Jesús del Gran Poder”
con la Cruz sobre los hombros se pasea como imagen y signo,
del Sacramento de Dios sobre la tierra. La Macarena, Esperanza
eterna de Dios, de su padre y de Sevilla, tras ella el Calvario
el clavel oscurecido del cuerpo muerto de Dios , le sigue la
alegría de la Reina que ha bajado de los cielos hasta
la calle Pureza. La Esperanza de Tirana.
Cuando la tarde reverbera el Cachorro pasará sobre el
puente entre el rumor del aire por entre las plateadas hojas
de los álamos, en la plenitud litúrgica del Viernes
Santo, Sevilla vibrará de eternidad cuando cristo desde
Tirana viene a llorar a Sevilla.
El sábado es día triste, ha muerto el Señor,
se acaba la semana santa ,pero hay que estar junto al Santo
Entierro y seguir a la Soledad de San Lorenzo , para tranquilizarnos
viendo en el amanecer del día más grande una Aurora
de nazarenos blancos amaneciendo por Sevilla con la gloria del
Resucitado.
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