
La Feria de Sevilla es la mayor manifestación folclórico y festiva del original pueblo sevillano que todos los años se sale a las calles organizando una ciudad de diversión y alegría durante seis días del maravilloso mes de abril andaluz.
Fiesta, de y para los sevillanos, todos participan, en las casetas, en las calles del ferial en original parque de atracciones llamado calle del infierno, con un protagonismo especial de las mujeres que visten de forma generalizada de “flamencas” realzando su belleza y dando un maravillosos colorido a esta efímera ciudad.
Consejos básicos
- La Feria de Sevilla es una gran fiesta privada y la mayoría de las casetas tienen la entrada restringida a socios. Es un fastidio para el turista.
Lo ideal es tener alguna persona conocida que nos invite a su caseta. También existen casetas públicas (Instituciones municipales, partidos políticos etc). Y siempre queda la opción de pasear y comer algo en la zona de los cacharritos o en los bares de los alrededores de la Feria.
- Para vivir la feria con encanto puedes recorrerla en coche de caballos. Te costará una fortuna, pero es siun duda una experiencia única en el mundo.
- Si se viaja con niños o se tiene un espíritu joven es buena idea acercarse a la "Calle del Infierno" donde hay mil atracciones para pasar un buen rato.
Historia de la Feria de Abril
Las mañanas son para los caballos, recordando el origen ganadero de la fiesta, Sevilla es la capital de una extensa región agrícola donde abunda los caballos y los cortijos, la gente del campo y los ciudadanos que pueden traen, a esta ciudad sus caballos y sus mejores carruajes para pasear por el ferial y recordar el ambiente rural del siglo XIX origen de esta feria.
Las tardes son familiares en las casetas se reúnen las familias y amigos para comer descansar y bailar de forma reiterada las “sevillanas”.
Las noches es para la diversión más intensa la juventud toma las calles y las casetas para bailar hasta el amanecer, sin olvidar la calle del infierno con sus atracciones y el circo que siempre visita a Sevilla en feria .
La historia de la Feria de Sevilla es en buena medida un reflejo inevitable de la historia reciente de la misma ciudad, a la que está íntimamente ligada en cuanto a manifestación del ánimo colectivo y también en lo que respecta a su propia evolución formal, funcional y organizativa.
Nacida en 1847 por un Real Decreto de Isabel II que instauraba en la capital una” feria de abril de ganado” de tres días de duración se localizada en el Prado de San Sebastián, por iniciativa de los concejales José Maria Ibarra y Narciso Bonaplata vasco y catalán sevillanos de adopción para recuperar las antiguas ferias de Sevilla, cuyo origen se remontan a 1254.
Las portadas, que han tenido siempre un carácter efímero y duraban lo que duraba la propia fiesta. En 1847 se instaló un gran arco verde vegetal que es considerado la primera portada de Feria. A lo largo de los años ha habido una única excepción a esta regla: La Pasarela, estructura metálica que estuvo presidiendo la Feria desde 1896 a 1920, tenía iluminación a gas e incluso algunos puntos de luz eléctrica y estaba engalanada con banderolas y Gallardetes.
Con el paso del tiempo las portadas van ganando en calidad y en tamaño hasta que en 1980, ya en terrenos de Los Remedios, empiezan a adquirir un carácter mucho más monumental recordando monumentos característicos de la ciudad.
La Feria del Prado mantuvo su ubicación original hasta el año 1973 en que la enorme dimensión adquirida, la gran cantidad de casetas y la urbanización de la zona donde tradicionalmente se instalaba la calle del Infierno, obligaron a trasladarla a los terrenos ganados al río en los Remedios, lugar que ocupa hasta el día de hoy, si bien en los últimos años se han registrado no pocos problemas de aglomeración y falta de espacio -el número de casetas supera ya el millar que han vuelto a plantear la necesidad de un nuevo traslado.